IV Medio

A todos nuestros estudiantes, informamos que el material para trabajar en casa, se subirá sólo los días martes, debido a nuestra cantidad de horas a la semana.

 

 

Estimados alumnos (as):

El Domingo recién pasado, nuestra Iglesia celebró la Ascensión del Señor, hecho que ocurre 40 días después de la Resurrección de Jesús. Y a propósito de las lecturas bíblicas propias de la festividad, surgen dos reflexiones que quisiera compartir con ustedes:

La primera de ellas tiene relación con el concepto, utilizado por Jesús al hablar a los apóstoles, de “ser bautizados en el Espíritu”. Cuando compartía con los apóstoles que había elegido, les dijo:

«…no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa, les dijo, que yo les he anunciado.
Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días”» (Hch 1, 4-5)

El bautismo en el Espíritu anunciado ya por Juan el Bautista y prometido aquí por Jesús, se inaugurará con la efusión de Pentecostés. Los apóstoles, conforme a la orden de Jesús, seguirán administrando el bautismo de agua, como rito de iniciación, pero le conferirán «en el nombre de Jesús», y por la fe en la obra realizada por Cristo, dispondrá en lo sucesivo del poder eficaz de perdonar los pecados y de dar el Espíritu Santo. Podemos relacionarlo también con la vida en el Espíritu planteada por San Pablo en sus cartas a los primeros cristianos. Este Espíritu de Dios, que recibirán los apóstoles durante la fiesta de Pentecostés, habla de una vida nueva en Cristo, distinta al rito anterior, por ello es el mismo Jesús quien le da un nuevo significado al rito de iniciación cristiano, que es el bautismo.

Y el otro concepto que quisiera rescartar, y que podemos encontrar en el Evangelio del pasado domingo, tiene relación con la forma en que Jesús se refiere a su Padre. En el texto de Juan, se nos dice: “Lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió” (Jn 5,30). A los judíos, él prueba que viene de Dios, que su doctrina es divina, porque “el que busca la gloria de aquel que lo envió, ese dice la verdad” (cf. Jn 7,18). Busca tanto la gloria del Padre que no busca su propia gloria (cf. 8,50). Siempre tiene en los labios las palabras: “mi Padre”. Toda su vida es un magnífico eco del grito “¡Abba, Padre!”. Para él, todo consiste en buscar la voluntad y gloria de su Padre. Podemos extraer varias conclusiones de un mismo concepto, sin embargo, quisiera quedarme con una idea: la cercanía y amor con que Jesús habla de su padre. Decir “Abba, Padre”, es referirse a él con el concepto que tradicionalmente usamos en nuestra cultura: Papá. Y lo que pudiera prestarse para confusiones, pues hay quienes no entienden que hable del Padre como otra figura distinta, en realidad no es más que la comprobación que Jesús fue auténticamente hombre. Habla del Padre (naturaleza divina) para explicar que Él, como perfecto hombre, encarnado en Jesucristo, no pretende que se cumpla su voluntad, sino la del Padre. Jesús se manifiesta como Hijo, pero como una persona dentro del mismo Dios, refieriéndose a la dimensión trinitaria de nuestro Dios. Jesús es Dios, pero es también hombre, que habita en la historia y se manifiesta en la historia, como uno de nosotros.

La próxima semana, abordaremos el tema de Pentecostés, una de las principales fiestas dentro del calendario litúrgico. Y entenderemos las promesas hechas por Jesús a los apóstoles con ocasión de su Ascensión al cielo. Encomienda a los apóstoles una ardua tarea, pero les mantiene en la esperanza y en la fe, confiados en que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos, frase que cobra aún más sentido hoy para nosotros, a propósito de la situación que vive la humanidad.

Recuerden que pueden enviar sus comentarios, dudas o inquietudes a mi correo.

Saludos,

Prof. Rodrigo R.

Estimados alumnos (as):

Es un gusto estar con ustedes nuevamente. Hoy les hablaré de un suceso ocurrido el pasado 14 de mayo dentro de nuestra Iglesia. Quizá algunos de ustedes se sumaron, otros, probablemente nunca se enteraron. El Papa Francisco nos hizo una invitación para promover un día de “Oración por la Humanidad”. El pasado 3 de mayo, durante la hora del rezo del Regina Coeli, el Santo Padre nos motivó a participar de esta iniciativa, junto al Alto Comité para la Fraternidad Humana, a propósito de la pandemia del coronavirus.

El objetivo era unir en oración a fieles de todas las religiones, para pedir la ayuda de Dios para que preserve la humanidad, “la ayude a superar la pandemia, le restituya la seguridad, la estabilidad, la salud y la prosperidad, y haga que nuestro mundo, una vez eliminada esta pandemia, sea “más humano y más fraterno”.

Éste fue el video de motivación para participar de la iniciativa:

Quizá haya quienes no creen en el poder de la oración, sin embargo, como creyentes debemos tener la convicción que Dios oye nuestras plegarias y acoge nuestras súplicas.  No importa que no hayan podido participar el mismo 14 de mayo, pues siempre es un buen momento para detenernos, hacer un alto en nuestras actividades, privarnos un momento de la televisión y las noticias, y generar un profundo momento de oración. Pidámosle a Dios que le de fuerza a los enfermos y a sus familias, que nos reconforte cuando caemos en la desesperanza y que alimente nuestra fe en que saldremos fortalecidos como humanidad, convirtiéndonos en un pueblo más agradecido, más respetuoso, más sensible con los demás.  Cada vez que puedan, propicien estos momentos, pues cuando perdemos la esperanza y todo parece más oscuro, el pilar más grande al que nos podemos aferrar, es Dios.

Ojalá los que puedan pasar por aquí, escriban algún comentario a mi correo. Que tengan una buena semana.

Saludos,

Prof. Rodrigo R.

 

 

 

 

 

 

Estimados alumnos (as):

Hoy quiero compartirles una reflexión a propósito de la celebración que acabamos de tener el domingo recién pasado. El día de la madre es un momento propicio para recordar a la madre más grande que tenemos, a María.

 

 

Uno de los dogmas marianos, nos habla de la divina maternidad de María. Significa que durante siglos se generó la discusión respecto del rol de María al ser la elegida de Dios. Todas las discusiones se aclararon a partir del Concilio de Éfeso, el año 431, donde se le dio a María el título de Theotokos, es decir, Madre de Dios. La discusión se zanjó debido al carácter divino de Cristo. Por lo tanto, si Cristo es Dios, y María es madre de Cristo, entonces María es también, Madre de Dios.

Pero más allá de las denominaciones teológicas, lo que entendemos hoy, es que María fue y será siempre, ejemplo de Madre. Y como Madre de Dios, a los pies de la cruz, nos fue entregada como Madre nuestra. De allí que debamos rescatar no sólo el carácter divino de la maternidad de María, sino su dimensión humana. María se entregó por entero a la voluntad del Padre y ofreciendo su vida, sus sueños y expectativas, cambia sus anhelos para cumplir con lo que Dios le indica. Es elegida por Él para llevar en su vientre al Salvador, y durante su vida entera, acompañó los pasos de su Hijo, hasta la muerte en cruz. María conoció el amor, la alegría y el gozo de ser la Madre de Dios, pero también tuvo que vivir la discriminación, la soledad y el desgarrador sufrimiento al entregar a su Hijo.

Los sacrificios de María, como madre, podrían compararse con los que realizan nuestras madres hoy, obviamente en otras condiciones, y con otras comodidades, pero cimentados siempre en el infinito amor que sienten por sus hijos. La entrega desinteresada de una madre, es ejemplo de la entrega de María. Y así como veneramos a la Madre de Dios, también debemos respetar, valorar y agradecer infinitamente el amor que nos entregan nuestras madres.

Hacemos oración por todas las madres de este mundo, por las que tenemos a nuestro lado y por las que ya no están con nosotros, por las mujeres que no fueron madres biológicas, pero que criaron como si lo hubiesen sido. Que María, que es modelo de fe, sea también modelo de madre y que el amor que siente por su Hijo, sea modelo del amor desinteresado que debiésemos experimentar como humanidad.

 

Tal como la vez anterior, les dejo una canción para acompañar la oración. Quizá la conozcan. Los que no, pongan mucha atención a la letra; es hermosa.

 

 

Recuerden poner en manos de nuestra Madre las intenciones que tengan en sus corazones…

Buena semana para todos, saludos.

Profesor Rodrigo Ramírez

 

 

 

Estimados alumnos (as):

El Evangelio del Domingo recién pasado nos habla del relato del Buen Pastor, “aquel que da su vida por sus ovejas”.

 

 

Lean con atención el relato de Juan:

Evangelio según San Juan (Jn 10, 11-18)

“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre”.

Palabra de Dios

 


Les comparto una reflexión hecho por el Papa Francisco hace algún tiempo atrás:

Jesús es el Buen Pastor, las ovejas escuchan su voz y lo siguen. No era ni un fariseo casuístico moralista, ni un saduceo que hacia negocios políticos con los poderosos, ni un guerrillero que buscaba la liberación política de su pueblo, ni un contemplativo del monasterio. ¡Era un pastor! Un pastor que hablaba la lengua de su pueblo, se hacía entender, decía la verdad, las cosas de Dios: ¡no negociaba nunca las cosas de Dios! Pero las decía de tal forma que el pueblo amaba las cosas de Dios. Por esto lo seguían.

¿A mí a quién me gusta seguir? A quienes me hablan de cosas abstractas o de casuísticas morales; los que se dicen del pueblo de Dios, pero no tienen fe y negocian todo con los poderes políticos, económicos; los que quieren siempre hacer cosas extrañas, cosas destructivas, guerras llamadas de liberación, pero que al final no son el camino del Señor; o un contemplativo lejano?

Que esta pregunta nos haga llegar a la oración y pedir a Dios, el Padre, que nos haga llegar cerca de Jesús para seguir a Jesús, para asombrarnos de lo que Jesús nos dice.   

(Cf Homilía de S.S. Francisco, 26 de junio de 2014, en Santa Marta)


Ciertamente, hoy hay muchos líderes que se erigen como pastores y pretenden tener una cantidad inmensa de seguidores. Pastores de todo tipo, provenientes del mundo de la música, influencers dentro de las redes sociales, líderes políticos, de opinión, etc. pero para que estos personajes lleguen a tal nivel, también deben existir seguidores que los idolatran, elevándolos a una categoría, que muchas veces están lejos de merecer.

Hay que tener conciencia de a quiénes seguimos, pues aquellos que parecen nuestros pastores, distan mucho del ejemplo del Buen Pastor, que es Jesús. Él es capaz de dar su vida por sus ovejas y allí radica la gran diferencia con el resto de los pseudo líderes de nuestro tiempo. Jesús conoce a su rebaño y se la juega por cada uno de nosotros. Por ello, seguirlo a Él, es distinto del seguimiento de cualquier otra figura pública de nuestros días.

Recemos…

Por nuestros pastores: nuestros obispos, sacerdotes y diáconos que, siguiendo el ejemplo de Jesús, tienen la misión de guiar al pueblo de Dios. Para que la figura de Jesús sea siempre su modelo de virtud a seguir, llevándolos a cumplir la misión que el mismo Padre les encomienda.

Les dejo una hermosa canción para acompañar la oración:

Que tengan una buena semana.

Saludos,

Profesor Rodrigo R.

Hola Chicos, espero que estén bien y con ánimo para este regreso a clases virtuales.

 

Hoy nuestro objetivo es establecer conexiones entre lo que sabemos de religión y la realidad que en estos últimos tiempos nos ha tocado vivir , para ello les comparto una reflexión propia y los invito a pensar ¿qué se espera de nosotros los cristianos en estos tiempos que nos toca vivir?

 

En estos días en que vivimos la crisis del virus que nos afecta mundialmente, entendemos cuarentena, como el tiempo que debemos quedarnos en nuestras casas, lo más aislados posible y que puede durar 7 o más días, no cuarenta como sería evidente pensarlo.

Así también en la Biblia muchas veces se habla de cuarentena o se hace referencia al 40. Fueron 40 días y 40 noches las que llovió en el diluvio universal, 40 años los que el pueblo de Israel caminó en el desierto o 40 días los que fue tentado Jesús.

La Biblia hace referencia al 40, más de cien veces y la mayoría de ellas se refiere a un tiempo de transición para pasar de una etapa a otra. Por eso siempre ha sido interpretada, más que como una cifra exacta, como un tiempo de transformación, de preparación y de cambio.

Quizás Dios nos vuelve a hablar en lenguaje bíblico y nos da este tiempo, para que salgamos fortalecidos, para que empecemos una nueva etapa en la que somos más solidarios, más empáticos, con más consciencia social y ambiental, una etapa en la que valoramos las pequeñas y sencillas cosas que hacen nuestra vida más feliz y definitivamente trabajemos para  mejores personas.

 

 

Cierre:

¿En qué deberíamos cambiar nuestro comportamiento como cristianos, después de esta crisis?

Cariños.

Miss Sabrina.

Estimados alumnos (as):

Hoy, muy similar a lo trabajado en la clase anterior, nos dispondremos para vivir un sencillo pero significativo momento de oración. Esta vez, nos centraremos en la conmemoración de los hechos ocurridos el Jueves Santo.
Hablamos específicamente de dos momentos importantes: La última cena y la oración en el huerto.
Partiremos analizando este fragmento de la película La Biblia, que muestra detalles de la Cena de Pascua que celebra Jesús con sus amigos.

Revisa el video aquí:

 

 

Dentro de la Cena de Pascua, que era una de las principales celebraciones del mundo judío, encontramos una serie de simbolismos realmente trascendentales para nuestra fe. Partiendo por la institución de la Eucaristía, por parte de Jesús, dentro de la misma celebración, también nos encontramos con una actitud propia del cristiano, que es el de servir a otros. La escena del lavado de pies, representa exactamente el ejemplo que les quiere dejar Jesús a sus discípulos.

Otro de los hitos importantes dentro del Jueves Santo, es la oración en el huerto de Getsemaní. Por qué es importante para nosotros?, además de otras razones, porque es uno de los momentos en que Jesús demuestra su profunda humanidad. Siente temor y su angustia es tal, que en un momento comienza a sudar sangre de su rostro.

En el arte, este momento ha sido representado por distintos artistas y en épocas diversas:

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También en esta escena podemos reconocer aspectos relevantes, que también hablan de la actitud  nuestra en esta materia. Me refiero a que Jesús, pide a algunos de los apóstoles que lo acompañen en este difícil momento, sin embargo, los apóstoles lo dejan solo y finalmente se duermen, abandonando la misión encargada por el Maestro.
Una vez analizados estos recursos, responde:

  • ¿En qué momentos de la vida nos comportamos como los discípulos que acompañaban a Jesús y se quedaron dormidos?
  • ¿Qué significa -simbólicamente- que abandonen a Jesús?
  • ¿Nos sentimos llamados por Jesús para continuar su misión?, Sí o No, ¿por qué?

Crea un ambiente especial en tu casa. Enciendan una vela, lean el texto bíblico de
Lc 22, 14-20 e invita a quienes quieran acompañarte dentro de casa. Puedes agregar alguna oración, si quieres.

Ciertamente esta será una Semana Santa distinta. Pero de todos modos, te deseamos de todo corazón, que el Señor traiga paz y esperanza con su Resurrección, para ustedes y sus familias.

Saludos,

Prof. Rodrigo R.
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Estimados alumnos y alumnas,

Hoy no tenemos guías para resolver, ni cuestionarios que contestar. La sesión de hoy tiene otro objetivo. Revisen el audio que les dejamos a continuación y acompáñennos con la oración 🙏🏼

 

 

 

 

 

Estimados (as) alumnos (as),
Hoy trabajarán con uno de los aspectos más trascendentales dentro de la vida de un cristiano, relacionado con una misión que nos encarga el mismo Jesús: el Apostolado. El servicio a otros por medio de la oración, del testimonio, de la acción, son las motivaciones que nos entrega Jesús para llevar a la práctica su Palabra.
Lo primero que deben hacer es revisar el video que les dejo acá.
Luego de eso, vean la breve presentación, que incluye al final unas instrucciones para la actividad que deben realizar.

Apostolado

Y analicen detenidamente el reportaje de T13 con el ejemplo de Sofía Zárate, una mujer de 72 años que entrega su vida al cuidado de ancianos que viven solos en los cerros de Valparaíso.

Podrán acceder al video en el siguiente link:
Cualquier duda que tengas por favor escribe a mi correo.
Saludos.
Profesor Rodrigo.

 

Unidad 1 : La Pascua de Jesús

 

Lee la guía y resuelve. Puedes desarrollar las actividades en tu cuaderno o imprimir el documento y pegarlo.

Descarga tu guía aquí Actividad 1 Religión IVº

 

2 comentarios en “IV Medio

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